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Extensiones Terrestres
La Polinesia Francesa se localiza en medio del Pacífico Sur, y se extiende en una superficie marítima de cerca de 5 millones de kilómetros cuadrado.  Sus 118 islas se agrupan en 5 archipiélagos distantes entre sí, y de características muy diferentes. Sus pintorescos habitantes han adaptado el siglo XX a los ritmos ancestrales del océano y del sol. Uno de los destinos más exóticos del planeta.  

 

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La clara influencia europea contrasta con los pobladores de Polinesia Francesa, que mantienen infinidad de tradiciones y de costumbres cotidianas, desde la vestimenta o sus danzas, a los tatuajes tradicionales. El visitante rápidamente se adapta al ritmo tahitiano, y se deja envolver por el ambiente tropical de los Mares del Sur. El exotismo de las islas es incomparable, y los paisajes que podemos encontrar no tienen comparación posible con ningún otro destino, son islas que parecen haber sido creadas para el disfrute de la vista.

La capital, Papete,  se encuentra en la isla de Tahití, la mayor de Polinesia Francesa, y que forma parte de las Islas de la Sociedad. La isla está formada por dos macizos volcánicos unidos por un estrecho istmo, Tahiti Nui y Tahiti Iti, alcanzando los 2.000 m. de altitud. Recorres tranquilamente su costa, pudiendo visitar antiguos asentamientos y lugares de culto, es muy interesante, pero su interior no tiene desperdicio, con cascadas y montañas cubiertas de vegetación. También se suele ofrecer la opción de sobrevolar la isla en helicóptero, para poder disfrutar de estos paisajes desde otra prespectiva.


A tan solo 17 kilómetros en dirección oeste encontramos la escarpada y verde  isla de Moorea, que surge desde las profundidades avisales. Sus playas de arena blanca, sus arrecifes de coral, y sus vellos paisajes hacen de este un destino de los más solicitados, tanto por turistas que buscan relax, como por aquellos que quieren explorar su interior: la Bahía de Cook, infinidad de cascadas, el Monte Tohiea o sus fondos marinos son algunos de sus atractivos que ofrece este destino al visitante.


La laguna de Huahine encierra dos islas exóticas,  repletas de cocoteros y vainillas, que se recortan sobre el agua azul turquesa. Es un lugar tranquilo, con posibilidades para explorar su interior, aunque la mayoría de sus visitantes se centran en sus playas, el surfing o el buceo. Un destino en donde el viajero se siente bien recibido.

Raiatea es otra de las Islas de La Sociedad, la antigua Havai, centro del mundo maohí en siglos pasados, como lo atestiguan las impresionantes plataformas y monolitos de sus “marae” o centros de culto de la antigüedad. Después de Tahití, Raiatea es la isla más grande, y al norte de esta se localiza la pequeña Taha´a , en donde las vainillas dan aroma al ambiente, esta es para muchos una isla lugares mágicos, en donde se mantienen más vivas las tradiciones. En las dos islas encontraremos playa, relax, deportes náuticos e interesantes excursiones. 

La mundialmente conocida isla de Bora Bora es para muchos la isla más bella del planeta. Desde lo alto del Otemanu, el principal pico de la isla con 727 metros de altura, y monte sagrado para los grandes guerreros, podremos disfrutar de una vista increíble, y mejor aún si realizamos un vuelo en helicóptero sobre toda la isla y su impresioante laguna que la rodea. Como dicen sus habitante, Bora Bora es la isla de las fiestas, la música, la danza y el regocijo, y más aún si nos alojamos en alguno de sus resorts exclusivos. Bora Bora es también uno de los principales destinos de buceo en las Islas de la Socoedad.

Al noreste de Tahití encontramos el archipiélago de las Tuamotu, un paisaje dominado por tres colores: el verde de la vegetación, el blanco de sus playas y el turquesa del mar. A diferencia de las otras islas, las Tuamotu están formadas por 78 atolones planos de poca altura, algunos de ellos como Rangiroa o Fakarava  de dimensiones grandiosas. En estas islas no encontraremos grandes cumbres ni paisaje escarpado, tan solo una línea de palmeras que apenas resalta en el horizonte. El buceo en Las Tuamotu es una de las actividades predilectas, aunque también es un lugar para perderse, lejos de gente y aglomeraciones. 

 
En el e
xtremo norte, a 1.500 Km. de la capital,  se localizan las Marquesa, “Enua Enata” o "Tierra de los Hombres", como llaman a estas islas los nativos. Fueron dadas a conocer para occidente por ser el retiro de pintor francés Paul Gauguin. Desde el mar ofrecen un impresionante aspecto, con sus escarpadas cumbres verdes repletas de impenetrable vegetación. No son unas islas  muy visitadas por el turismo, y por lo tanto hay pocas infraestructuras hoteleras, pero por otro lado encontraremos una cultura peculiar y unos paisajes de gran belleza. 

En la región más al suroeste de Polinesia Francesa encontramos las Australes del Sur, islas pequeñas y muy diferentes al resto de lo que hemos podido ver en Sociedad o Tuamotus. Su paisaje es menos tropical, como consecuencia de su localización, con aguas y clima más frío. La isla más visitada – en cualquier caso por muy poca gente -, es Rurutu, en la que podremos alojarnos en alguna pequeña pensión, junto a alguno de los múltiples campos de patatas. Pese a que pueda parecer poco interesante, el mar nos depara un gran atractivo, ya que entre los meses de Julio y Octubre podemos bañarnos y hacer snorkeling con las ballenas jorobadas, que migran a estas costas desde la Antártida durante esos meses. 

Polinesia Francesa nos depara un buen número de experiencias, desde lugares muy turísticos a rincones perdidos en donde aún nos recibirán con una mirada curiosa por ser un infrecuente visitante.

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