Home   Quienes Somos   Contacte   Condiciones Generales
Actividades   Boletines   Ofertas y grupos
seleccione destino
 
 

Extensiones Terrestres
En 1933 Mick y Dan Leahy deciden realizar una expedición a los desconocidos territorios de las montañas de Papua N. G., pensando que estarían deshabitados. Su sorpresa fue que, tras recorrer las tierras altas, pudieron comprobar que estos parajes estaban poblados por miles de nativos, repartidos en tribus muy primitivas, con diferentes lenguas y costumbre, y totalmente aislados, hasta esos días, de la civilización occidental.

 

Otras extensiones ir a galería
 
 
Destinos
Programas y Precios
Cruceros
Extensiones terrestres
Viajes especiales
 

 

 
Otras extensiones recomendadas
  Malasia • Singapur

Papua Nueva Guinea es un destino que suena a misterioso, primitivo, recóndito e inexplorado. Dentro de este curioso país, una de las zonas mas aisladas es la conocida como Tierras Altas, formada por valles por encima de los 2.800 metros y rodeada de montañas con cumbres entre los 3.500 y 4.500 metros. De entre estos valles destaca el del Tari, territorio de los “Hombres Huli”, posiblemente uno de los clanes más representativos de la región. Este pueblo de guerreros tuvo su primer y corto contacto con los occidentales a mediados de los años 50, y desde entonces hasta nuestros días pocos son los que les han visitado.

Tres características destacan en este pueblo, la primera la beligerancia que mantienen con todos los clanes vecinos, la segunda la generosidad y buen trato que deparan a los visitantes, y la tercera su carácter exageradamente presumido, especialmente en los hombres. Todos los guerreros Huli se pintan la cara diariamente con llamativos colores y decoran todo su cuerpo con plumas y plantas. Sus tradiciones hacen que los hombres pasen por un retiro durante casi un año, durante el cual son sometidos a ritos de iniciación. Uno de esos ritos consiste en el tratamiento de su propio cabello con el cual realizan una enorme y decorada peluca que les acompañara de por vida.

Pese a la dureza de un trekking de estas características, unos días de convivencia con los Huli compartiendo sus chozas y comida, asistiendo a sus ceremonias y contemplando sus tradiciones es una recompensa mas que suficiente al esfuerzo realizado.

Otra cita obligada, cuando se visita Papua Nueva Guinea, es asistir a un Sing Sing, o ceremonia de cánticos y danzas. El jefe de cualquier poblado nos lo puede organizar, pero lo ideal es asistir o uno de los multitudinarios, que se celebran en diferentes puntos de las montañas.

Desde tiempos remotos, los pueblos de las Tierras Altas se habian mantenido en una permanente guerra entre clanes. Tras la Segunda Guerra Mundial, los australianos empiezan a colonizar algunas zonas, ricas en minas, y es en 1961 cuando el Comisionado del Distrito decide convocar en la ciudad de Mount Hagen – famosa por sus minas de oro – a las diferentes tribus de las tierras altas para que realicen un Sing Sing común y de esta manera fomentar la comunicación entre tribus, que se mantenía igual de difícil que en años pasados, y intentar terminar con los continuos enfrentamientos entre clanes locales.

Ya en nuestros días, esa reunión se conoce como “The Mount Hagen Sing Sing Festival” y se ha convertido en el evento folclórico más importante de Papua Nueva Guinea y sin duda alguna el de mayor colorido y tipismo de todo el planeta.

El festival, que tiene lugar todos los años en el mes de Agosto, concentra a más de 50.000 nativos, ya no solo de las montañas sino también del delta del Sepik, Enga y Madang. Contemplar a miles de hombres y mujeres pintados de todos los colores, ataviados con sus mejores galas, con sus armas tradicionales y entonando sus cantos es un espectáculo sobrecogedor. Los Hulis, hombres de barro, hombres musgo, hombres esqueleto, serpiente, pájaro, Yandara, Waghi y así hasta un total de 60 o 70 tribus y clanes distintos. Un acontecimiento incomparable y que por si mismo ya es suficiente motivo para visitar este excitante país.


Otra región de indudable atractivo para el visitante, aunque totalmente diferente a las Tierras Altas, es la cuenca del río Sepik, al norte del país. El Sepik tiene una longitud de 1.126 Km., siendo gran parte del mismo navegable. Los pobladores de esta zona no destacan por su colorido y vistosas vestimentas, como en los pueblos de las montañas, sino todo lo contrario. Su aspecto cotidiano es simple y muy primitivo, pero sus poblados y la artesanía que les rodea es de una tremenda riqueza, al igual que sus tradiciones, con curiosos rituales. Por el Sepik Oriental, se pueden realizar cruceros fluviales o más en plan aventura, desplazándose en canoa, durmiendo en los diferentes poblados ribereños. La parte alta del río, es aún más virgen, y más complicado de acceder, pero las expediciones a esta región garantizan una vivencia única.

El viaje se puede completar con la visita de las principales ciudades y algunos Parques Nacionales, sin dejar la obligada extensión bien a la zona de Milne Bay o al Mar de Bismarck, para sumergirse en sus arrecifes y visitar los peculiares poblados de las diferentes islas.

l ^

 

C/ Francisco Gervás, 17- 7º H - Madrid 28020 • Tl: 91 571 84 70 - Fax:91 579 23 86
e-mail: info@ultima-frontera.com - www.ultima-frontera.com