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La
cultura antigua más importante de Belice es la
maya, que dominó estas tierras desde el año
1.000 A. de C. Hasta el 900 D. de C. Posteriormente, con
la llegada de los españoles, Belice se integra
en el Virreinato de Nueva España, aunque desde
1638 recibió numerosos colonos ingleses. Tras la
independencia de España, a principios del XIX,
los gobernantes de Belice reconocen la soberanía
Británica y se constituyen como colonia, bajo el
nombre de Honduras Británica, hasta el año
1981 en que consiguen nuevamente la independencia.
Belmopan es la actual capital de Belice, pero la entrada
más habitual es por Belice City, antigua capital
hasta 1970, y como ciudad costera, respira un típico
ambiente caribeño anglosajón en todos los
rincones. La ciudad no tiene demasiado atractivo, pero
puede ser base de operaciones para realizar diferentes
visitas a los puntos más cercanos, que se centran
fundamentalmente en lugares de interés arqueológico
o de interés biológico y de naturaleza.
Entre estos lugares, el más popular es el complejo
de ruinas mayas de Altun Ha (550 D.de C.) , a pocos kilómetros
de distancia. Es el complejo más urbanizado de
cara al poco turismo, pero no por ello de escaso interés,
ya que podremos ascender a diferentes pirámides
en perfecto estado. Otra opción, de arqueología y naturaleza,
puede ser una navegación por el New River, en donde
podremos observar una gran diversidad de aves, caimanes,
tortugas y demás habitantes de las orillas fluviales,
pare terminar en un a de las joyas de Belice, las ruinas
de Lamanai, más integradas en la selva y con esculturas
únicas.
También como excursión cercana, podemos
optar por la visita de la Reserva de Vidal Salvaje de
Crooked Tree, fundada en 1984 y donde viven miles de aves,
o el Baboon Sanctuary, en donde contemplaremos e los inquietos
monos aulladores negros. Incluso, pese a no parecer muy
atractivo, la visita del zoo es muy recomendable.
Si
decidimos dedicarle un periodo algo más largo a
nuestro recorrido, una de las visitas obligadas es el
complejo formado por las ruinas de Xunantunich y Cahal
Pech, siendo estas últimas realmente impactante.
Xunantunich está parcialmente excavado, pero podemos
ascender a algunas pirámides, entre ellas “El Castillo”,
con más de 40 m. de altura y finos grabados, desde
donde contemplar toda la región, e incluso la cercana
Guatemala. Cahal Pech, de mayores dimensiones,
fue construida entre los años 200 y 900 D. de
C., y nos muestra los restos de una ciudad maya, con pirámides,
plazas, edificaciones, calles, etc, y algo que le da un
valor añadido, la escasez de visitantes, que nos
permite disfrutar de todo ello casi en privado.
En esa misma región podemos visitar la reserva
de Mountain Pine Ridge, repleta de saltos de agua y cuevas
interesantes. También en la zona otra de las actividades
típicas es el “Cave Tubing” que consiste en desplazarse
por un río subterráneo a bordo de una “neumática
personal” consistente en la cámara del neumático
de un camión. Pero si se prefiere una opción
más cómoda, podremos realizar un recorrido
en kayak por la cueva de Barton Creek o kayaking en el
río Mopan.
Algo más al sur, el mayor de los complejos mayas
de Belice, las ruinas de Caracol, con restos que se extienden
a lo largo de más de 50 kilómetros cuadrados
y más de 35.000 construcciones. Esta ciudad fue
poblada por cerca de 200.000 habitantes, hasta el año
700 D. de C. En la actualidad, las excavaciones continúan,
y se pueden visitar tres importantes plazas, alrededor
de la acrópolis principal, así como numerosos
edificios secundarios.
Pero
uno de los objetivos míticos para los amantes de
la naturaleza es poder contemplar un jaguar, y el mejor
lugar de todo Belice, para este fin, se encuentra en la
reserva de Cocksomb Basin, en la zona denominada como
Montañas Mayas, en donde la selva se muestra más
impenetrable que en ningún otro lugar.
Belice puede cumplir con las expectativas de el ornitólogo
más exigente, del naturalista más intrépido,
del arqueólogo más estudioso o simplemente
del viajero que busca alejarse de las rutas tradicionales,
para vivir una autentica experiencia, en contacto pleno
con la naturaleza. |