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La manta raya, uno de los animales más
bellos de los fondos marinos, es también
uno de los más exigentes, y solo abunda
en zonas de aguas muy limpias. Decenas de estos
animales han elegido los arrecifes de Yap como
su hogar. |
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El español Diego de Rocha, en 1526, fue el primer
occidental en pisar estas islas. Desde esas fechas hasta
mediados del pasado siglo, pocos visitantes recalaron por
estas costas. Sus pobladores han cambiado muy poco, manteniendo
intactas muchas de sus tradiciones, como las monedas de
piedra, los tatuajes, las casas de ceremonias o las danzas.
Este aislamiento voluntario ha supuesto un bajo desarrollo,
y por tanto un mínimo impacto ambiental, lo que ha
permitido que sus arrecifes se mantengan en perfecto estado,
lejos de la contaminación y de la pesca industrial
masiva. Un destino perfecto para el buceo.
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