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El buceo en Spitsbergen, y otras islas de Svalbard, se reparte entre las inmersiones en bosque de kelp o grandes algas laminarias, las paredes rocosas y el buceo junto a témpanos de hielo. El ecosistema submarino Ártico no ofrece un buceo fácil, ya que la visibilidad no suele ser muy buena y la temperatura es muy baja, pero los animales que encontraremos son únicos de estos entornos polares, y muchas inmersiones son autenticas exploraciones de la zona donde nunca antes se buceó.
 
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Puntos de buceo
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A diferencia de otros destinos de buceo, en Spitsbergen o en Nordaustlandet es complicado establecer un conjunto de puntos de inmersión, como se suele hacer en destinos tropicales, ya que las condiciones son tremendamente cambiantes. Algunos puntos que un año ofrecen condiciones perfectas, al año siguiente se ven muy afectadas por el deshielo de un glaciar y la visibilidad se reduce a 0 metros; en otros casos el cambio viene producido por el hielo, que o bien no permite alcanzar determinadas áreas o por el contrario deja al descubierto zonas en las que nunca antes se había podido bucear. 

En líneas generales los fondos de Svalbard son muy desconocidos, ya que apenas se han podido explorar (un par de viajes anuales de buceo suelen ser las oportunidades de exploración). Quien decide viajar al Ártico ha de tener en cuenta que se enfrenta a uno de los pocos lugares del planeta en exploración, a un entorno tremendamente hostil y a unas inmersiones duras... en definitiva, el sueño de cualquier aventurero que busca nuevos horizontes por descubrir. Durante un crucero por Spitsbergen, bien sea los clásicos de la costa oeste o uno más largo de circunvalación, nos encontraremos con unos fondos similares, en los que realizaremos dos tipos de inmersiones: llanura de bosque de kelp y paredes. A estos dos tipos de buceo hay que sumar la opción de buceo junto a témpanos de hielo.

El buceo en bosques de kelp es complejo, ya que el gran tamaño de estas laminarias nos aleja un par de metros del fondo, y para localizar a los animales más propios del sustrato, hay que adentrarse literalmente entre los grandes tallos, y realmente no resulta fácil. Lo más habitual es nadar sobre la masa de algas localizando las especies que viven ligadas a ellas, fundamentalmente sobre sus grandes hojas o en la parte superior de los tallos.  Es muy frecuente localizar nudibranquios, caracolas o pequeños cangrejos (a destacar las miles de gambas esqueleto), y en ocasiones peces reposando.

Algunas de estas inmersiones se desarrollan a lo largo de un fondo plano, pero en otras ocasiones encontraremos una ladera, que nos permitirá alcanzar cotas más profundas, donde llega menos luz y donde se reduce la población de laminarias, y se nos da más fácil acceso al fondo rocoso, en donde encontraremos estrellas de mar de diferentes tipos, incluidas las de 10 brazos, erizos, buen número de crustáceos y anémonas variadas en tamaños y colores.  

Alejarse del fondo, que no suele superar los 8 -10 m. de profundidad, y quedarse entre dos aguas puede ser también una interesante opción, ya que ello nos permitirá ir descubriendo un mundo de animales semitransparentes, el zooplancton es muy abundante y de gran tamaño, en comparación con otras latitudes, y ejerce un efecto hipnótico, con sus movimientos rítmicos y sus destellos luminosos. Y ya más cerca de la superficie, en algunas zonas como Alkefjellet, podremos disfrutar de la compañía de numerosas aves acuáticas, que forman nutridos grupos y que toleran muy bien la presencia de los seres humanos, hasta que superamos un límite razonable de distancia y entonces nos regalan una explosión de aves submarinas que se zambullen en todas direcciones y dejan una estela de burbujas. 

Orientarse en estos bosques suele ser tarea complicada, y el sol - permanente 24 horas al día a la misma altura - no suele ser una buena ayuda, por lo que se recomienda la utilización de brújula o simplemente disfrutar de la inmersión y esperar a que nos recojan señalizando nuestra posición con una boya. 

Las inmersiones en pared suelen comenzar con una suave ladera salpicada de kelp, para rápidamente ganar verticalidad y profundidad. Estos lugares son realmente increíbles, ya que las esponjas planas granates y rojas tapizan toda las placas de basalto y entre ellas cientos de anémonas rosas y naranjas y corales blandos de aguas frías. Estos alcionarios son más pequeños que los que solemos ver en aguas del trópico, pero su colorido y aspecto es similar. Junto a estos corales también podremos observar gambas, cangrejos flabellinas y caracolas.

El buceo en hielo, pese a la idea que pudiéramos tener de antemano, no es lo más frecuente. Es cierto que en algunas inmersiones podremos saltar al agua en zonas donde la superficie está literalmente granizada por cientos de pequeños trozos de hielo, o que para acceder al lugar las neumáticas tengan que ir abriéndose paso entre la fina capa helada, pero la alternativa de bucear en la inmensa placa de hielo oceánico es realmente complicado y peligroso. El mar puede estar salpicado de miles de grandes placas heladas, como si de un gigantesco cristal fragmentado se tratara, y la tentación de zambullirse es grande, pero ese mosaico de placas de cientos o miles de toneladas cada una puede desplazarse por el viento, por las corrientes marinas o por la presión de otras placas muy distantes, en cuestión de segundos, dejándonos atrapados bajo un manto helado de 2 o 3 metros de grosor y varios Kilómetros de extensión. 

Por esa razón el buceo en hielo suele limitarse a "pequeños" bloques de cientos de toneladas de peso, que se encuentran aislados o en grupos reducidos de témpanos y que no presentan riesgos.  Los riesgos ha evaluar son: posibilidad de atrapar buceadores, derrumbamiento  de fragmentos que puedan caer sobre los buceadores, riesgo de volteo del iceberg. Esto último no es muy conocido, pero los iceberg se dan la vuelta cada cierto tiempo, como consecuencia de su proceso de deshielo y el consiguiente cambio del centro de gravedad. Una masa de esas proporciones girando en el agua repentinamente, puede golpear o atrapar a los buceadores cercanos.  

Una vez valorado todo y dado el OK, al experiencia es muy agradable e interesante. Los colores del hielo son espectaculares y las formas bajo el agua de los más variopintas. Un tipo de inmersión en la que prácticamente solo veremos hielo, y si hay suerte algunos pequeños crustáceos y peces que viven en sus oquedades, pero que no hay que dejar de realizar. Y siempre hay que tener en cuenta que el buceo es una pequeña parte en este tipo de viajes, dado que realizaremos una o dos inmersiones al día, un largo día de 24 horas sin interrupción de sol, y durante el cual también dedicaremos tiempo a la observación de la fauna terrestre y mamíferos marinos (en inmersión es prácticamente imposible verlos), asi como a disfrutar de los impactantes paisajes del Ártico.

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